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Ruta del Pescador en Guayas

Propuesta. Conozca los atractivos de esta nueva ruta en la Costa ecuatoriana en franco despegue y que espera afianzarse.

Ruta del Pescador Guayas

Cuando los primeros rayos del sol empiezan a empinarse en el horizonte, aclarando el cielo, inicia la aventura por los caminos del Guayas desde Guayaquil con dirección al cantón Playas, donde la fórmula arena, sol y mar no es el único atractivo de esta ruta diversa, sino también el elemento natural, religioso y de diversión.

Alejados del mar, sin embarcaciones ni redes para pescar, aún en tierra firme, empieza la Ruta del Pescador, propuesta que impulsa el gobierno provincial del Guayas que le apuesta al turismo local, a través de emprendimientos públicos y privados.

Un ejemplo de ello es Cerro Blanco, primer punto que señala Sergio Torres, técnico de la Prefectura encargado de la guianza, quien anuncia las bondades de más de 6 mil hectáreas de bosque seco tropical, pulmón vivo de caducifolias (consideradas reservorios naturales de agua), en donde se puede realizar caminatas por los senderos para el avistamiento de aves y demás especies (2 a 4 dólares por persona), acampar (15 dólares en promedio c/u) o pernoctar en el Ecolodge (12 dólares c/u), especialmente en verano.

Más adelante, al otro lado de la calzada, la parada estratégica es en Puerto Hondo, donde la gastronomía criolla costeña, con su popular maduro con queso y otros platillos, tiene su espacio para deleitar el paladar. Mientras que al frente, cerca del peaje, el área recreativa y de camping Parque del Lago, donde funciona la antigua represa Chongón, abre sus puertas para el desarrollo de actividades deportivas como el kayak y el canotaje. Allí suelen efectuarse competencias como el Guayas Man, en agosto; así como días de campo en familia o amigos, todo el año, al pie del lago que forma el vaso de la represa. Sin embargo, en esta ocasión la primera parada se la hace en el km 51 de la vía a Progreso en la finca La Gloria, localizada en la parroquia Cerecita, conocida por la venta de humitas, donde al grupo de viajeros le espera un suculento desayuno de bolón de verde con queso, café bien cargado, maduro con sal prieta y jugo natural, preparados con el secretito del sabor manabita, en una de las rústicas cabañas a disposición del turista. Ahí, además de recompensar al paladar, la diversión se vive al máximo con paseos a caballo, en bicicleta o en bote en su pequeña laguna artificial, así como los chapuzones en la piscina, como parte de los servicios que brindan hace 11 años para pasar el día y (por qué no) la noche en una de sus 7 cabañas con capacidad para 20 personas o en su campamento con disponibilidad de 100 camas, con paquetes promocionales que van desde los 10 hasta los 20 dólares. La vida campestre también se disfruta en la hacienda El Castillo, 2,5 km más adelante, donde pernoctar junto a su protagonista, el cacao, es una experiencia interesante.

Al arribar al sitio, un exquisito jugo de cacao (no es chocolate), extraído artesanalmente de la pepa madura, sin azúcar ni saborizantes, 100% natural, espera a los visitantes. Su sabor, entre ácido y dulce, similar a la guanábana incluso en su color blanquecino, devuelve las energías necesarias para reemprender la caminata, que esta vez es de casi una hora como parte del tour por las extensas plantaciones de cacao rojo o Csn51, derivado genéticamente atractivo por su fácil crecimiento y reproducción, pero alejado del fino aroma de la especie nacional. Luego, el fruto se procesa en una pequeña fábrica de chocolate, donde el turista observa las etapas previas a la obtención del preciado manjar en barra.

Ingresando al cantón Playas, balneario con capacidad para dos mil turistas, en sus 63 hoteles, se respira y se siente más de cerca ‘al pescador’ de la ruta, en especial por medio de su gente, de individuos como Carlos Jordán y Cirilo Tomalá, pescadores que abandonan las redes en temporada para ofrecer paseos en sus rústicas balsas-veleros, con capacidad para 3 personas, a través de las mansas aguas del mar que baña a Playas. Y si de balnearios se trata, la novedad de la ruta, en la vía Data-Posorja, es Varadero, hermosa playa aún poco conocida, adecuada y revalorizada por el Municipio de Guayaquil, que cuenta con una interesante propuesta gastronómica en sus más de 20 comedores que ofrecen delicias del mar con valores no mayores a 7 u 8 dólares. Rumbo a El Morro, en el horizonte se divisa su colosal y ‘apacible’ cerro, más conocido como El Muerto, debido a su forma de un hombre acostado. En época de lluvias el cerro se viste de verde intenso por la frondosa arboleda. Mientras que en verano, cuando el árido café predomina en el ambiente, se realizan campeonatos de paintball profesional, que se convierten en verdaderas ‘guerras’ de emoción y adrenalina para los amantes de este deporte extremo.

El ‘perfil’ de El Muerto también se puede apreciar desde una de las torres de la iglesia San Jacinto que, según los historiadores, es una de las más antiguas de la Costa, cuya construcción fue iniciada en 1737 y demandó 13 años, y hoy se divisa intacta, gracias al rescate y la restauración financiadas por el Municipio porteño y la Fundación Siglo XXI, desde 2009.

Su fachada blanca y verde, con enormes rosetones, decenas de ventanales tipo persiana y su estructura 100% de madera, seduce las miradas e incita a fotografiar el bien patrimonial abierto al público para las visitas, previo anuncio.

Cerca del pueblo, en puerto El Morro, las experiencias de viaje por los estuarios del golfo esperan por usted. Centenares de aves como garzas (roja, rosada, azul, gris y blanca), fragatas y pelícanos cortejan a las embarcaciones, así como los traviesos delfines bufeos, que nadan por sus aguas durante todo el año.

Ruta Pescador Guayas

Para finalizar, después de un trajinado viaje que aún tiene mucho más que ofrecer, no está de más un merecido tiempo de relax en otra de las novedades de temporada, en un verdadero paraíso. Se trata de la apertura de un spa, el primero y único de Playas y El Morro, a pocas cuadras de la iglesia, donde diversos tratamientos de relajación y masajes están a la orden del turista, como parte de una ruta que despega con miras a consolidarse en el tiempo.

 

Tomado de La Revista Semana